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PRINCIPIOS DE LA IDENTIFICACIÓN DE UNA PERSONA

POR DATOS ODONTOLÓGICOS

Escribe: Oscar Heit

 

¨La grave responsabilidad que implica la acción de una pericia médica u odontológica legal, justifica el empeño de los estudiosos para fijar normas, procedimientos o leyes que rijan y conduzcan a la Identificación de los seres humanos y a la comparación con los animales irracionales. Innumerables hechos han demostrado la necesidad de las pericias odontológicas para la identificación de las personas.¨

Carrea JU, 1937

¨Cada vez que vengo a este lugar – sala de autopsia - donde reside el desconocido, me pregunto si podré, no sólo identificar un cuerpo, sino establecer la existencia de una vida: una vida que una vez fue vivida, con familia y amigos, con éxitos y fracasos. Un NOMBRE no es sólo un conglomerado de letras. En este momento para identificarlo es sólo un número, pero un NOMBRE es más que eso. Es una reputación. Es una persona que pertenecía a la comunidad. Un NOMBRE, dado con diligencia y cuidado por sus Padres, describe lo que ha vivido desde su nacimiento hasta el presente, y tal vez más allá. Es un boleto a alguna forma de inmortalidad para evitar caer en el abismo de la mortalidad que todos debemos enfrentar. Cada vida debe tener un nombre y eso es lo que se busca en una identificación¨.

Silver&Souviron, 2009

 

Si bien el ámbito de competencia judicial de la odontología es múltiple (civil, penal, laboral, administrativo), la IDENTIFICACIÓN HUMANA es uno de los principales objetivos del estudio e investigación odontolegal. Los cuerpos pueden sufrir cambios postmortem debido a traumatismos severos, quemaduras, carbonización, esqueletización, putrefacción, momificación, que borran las características individualizadoras de las personas. Es en éstos casos que se deben aplicar procedimientos para devolver la identidad perdida.

El gran aumento del tráfico internacional, por aire, tierra o por mar, va acompañado de accidentes en los que hasta cien o más personas pierden la vida simultáneamente. Estos desastres a menudo dejan atrás cuerpos mutilados en un grado anteriormente desconocido, lo que hace imposible la identificación por medios ordinarios. En estos casos, es posible que los únicos restos reconocibles sean los dientes o las restauraciones dentales, debido a que la cabeza o partes de ella son más propensas a recuperarse de estos accidentes que los dedos, los brazos o las piernas. Por lo tanto, es natural que se recurra al especialista en Odontología Legal cuando la identificación por otros medios es inusualmente difícil. 

Alrededor del mundo, un número considerable de individuos desaparece cada año, no solo en las grandes ciudades sino también en las áreas remotas. Algunos de estos se encuentran más tarde muertos, sin dejar rastro de su identidad. Incluso las víctimas de accidentes callejeros y las personas ahogadas en los ríos o en el mar pueden no tener pertenencias personales para establecer sus antecedentes, y las características faciales a menudo se alteran sin dejar posibilidad de reconocimiento. En un caso de asesinato a menudo es de vital importancia identificar a la víctima antes de buscar al asesino. Se han reportado muchos ejemplos de impostores en los que la identidad podría establecerse, desenmascarando así el fraude. Algunas personas pueden tener motivos criminales o un deseo personal de desaparecer y luego aparecer bajo un nombre falso.

Debido a que la dentición tiene una alta resistencia a la destrucción postmortem, suficientes evidencias odontológicas se pueden obtener en los casos graves de descomposición o incineración y en cuerpos esqueletizados y mutilados. Los dientes son los órganos más duraderos en el cuerpo y pueden ser calentados a temperaturas de 1600ºC sin pérdida apreciable de la microestructura. Los dientes pueden virtualmente sobrevivir intactos mucho tiempo después de que otros tejidos blandos y tejidos esqueletales han sido destruidos por lesiones o incineración.

Los dientes están protegidos en la cavidad bucal y soportan bien los efectos del ambiente exterior antes, durante y después de la muerte. Los dientes están hechos con las sustancias más duras y resistentes del cuerpo, de modo que mientras los tejidos blandos del organismo se deterioran, los rasgos dentales, tan valiosos para la identificación de víctimas, conservan su integridad. Esta afirmación se aplica particularmente a los tratamientos dentales, como las obturaciones y coronas terapéuticas o estéticas, los tratamientos de conducto y las prótesis dentales, ya que son tratamientos terapéuticos, únicos para cada persona. Pero también es posible comparar otros rasgos anatómicos y morfológicos, aun cuando no se presenten tratamientos odontológicos, que proporcionan información útil con miras a la identificación. Aún en ausencia de registros odontológicos las fotografías de la sonrisa pueden ser muy útiles para lograr una identificación positiva.  

El fundamento del uso de la odontología como método de identificación se basa en que los dientes poseen características únicas que sirven para individualizar una persona, aunque sus rasgos faciales se hayan perdido o el cuerpo haya sido alterado y aun cuando la persona no esté en condiciones de revelar su identidad por alguna alteración física o psíquica. Los dientes constituyen un método científico de identificación primario o principal que permite otorgar tanto una identidad positiva a una persona desconocida, como excluirla. La ventaja, reconocida por la casuística a nivel mundial, de la Odontología como método de identificación es su rapidez, simplicidad y economía. Siendo, como vimos antes, un método científico o primario de identificación.

La ficha dental adquiere tanto valor como la impresión dactilar. Los arcos dentarios poseen 32 dientes, como los dientes con cara oclusal tienen 5 caras coronarias y los unirradiculares 4, sucede que en un sistema dentario existen 148 caras en las que pueden instalarse restauraciones. Por tanto, en un sujeto que presente una sola restauración se dan 148 posibilidades distintas de localización, si nos limitamos a las que abarcan una sola cara, sin considerar las que abarcan más de una. Las combinaciones posibles cuando existen dos restauraciones resultan de multiplicar estos 148 casos por las restantes 147 posibilidades, es decir, 21.756 casos. Para los individuos con tres restauraciones las posibilidades son 3.176.376. Con cuatro, 463.750.600. De la misma forma puede procederse para el caso de dientes ausentes, las combinaciones posibles en ausencia de cinco dientes son del orden de los 24.165.120. Estos datos abrumadores sirven para demostrar que las posibilidades de que se repitan los elementos que conforman una ficha dentaria son remotas. Sobre todo si se tiene en cuenta que faltaría considerar circunstancias tales como el tipo de material de obturación, prótesis, tratamientos de conductos, anatomía dentaria y ósea y un sin número de características individualizadoras de los dientes, que aumentarían la magnitud de dichas cifras.

El Dr. Soren Keiser Nielsen de Dinamarca, un odontólogo forense mundialmente reconocido, considerando la dentición humana compuesta normalmente por 32 dientes realizó el cálculo matemático en un caso de dos dientes ausentes totalizando 496 posibles combinaciones, para 16 dientes ausentes un máximo de 601.080.390 posibles combinaciones.

Del 17 al 23 de septiembre de 1920, tuvo lugar el I Congreso Internacional Latinoamericano de la Federación Odontológica Latinoamericana FOLA, en Montevideo-Uruguay, una de las conclusiones principales fué plasmada en una resolución donde se recomendó a los gobiernos que ¨en los documentos de identidad personal se agregara la ficha dentaria correspondiente y aconsejó a los profesionales que en sus clínicas llevaran un registro de las fichas de sus pacientes¨.

En el año 1946 el Primer Congreso Panamericano de Medicina Legal, Odontología Legal y Criminalística reunido en La  Habana Cuba, declaró que ¨el aparato dentario en su desarrollo ofrece datos suficientemente concretos para que el odontólogo pueda ejercer su función especializada y auxiliando a la Justicia, determine la edad aproximada de un individuo vivo o de un cadáver, así como también restos descarnados o carbonizados. Por sus conocimientos odontológicos, protésicos y ortodóncicos el odontólogo se halla capacitado para establecer de manera indubitable la identidad de determinado individuo¨.

En el año 1961 la Sociedad de Medicina Legal de Paris, emitió el siguiente voto: ¨La ficha de identidad dentaria es la pieza maestra para la identificación de víctimas de catástrofes de toda índole. Debe instituirse la ficha de identidad dentaria con carácter obligatorio para a) los militares de las fuerzas de mar, tierra y aire; b) los servicios policiales y de seguridad; c) el personal navegante aéreo; d) los funcionarios que deban desplazarse en avión; e) los menores; f) a todo civil que lo solicite¨.

En 2009, en Argentina, se promulgó la Ley Nacional 26.529 que establece el carácter obligatorio de las historias clínicas para todos los agentes de salud. En 2013 se promulgó la Ley 26.812 que modifica la anterior Ley en cuanto a los asientos de la historia clínica odontológica, especifica su valor y uso para la identificación de las personas, y establece el uso nacional del sistema de nomenclatura de los dientes por doble dígito (Sistema dígito dos o binario).

Los métodos de identificación deben ser científicamente sólidos, confiables, aplicables en condiciones de campo y capaz de ser implementado en un plazo razonable de tiempo:

- Los métodos primarios, principales y más confiables de identificación son el análisis de huellas dactilares, el análisis comparativo odontológico y el análisis de ADN. Números de serie únicos de implantes médicos también pueden ser identificadores confiables en cuanto a la prueba de identidad.

- Los métodos secundarios de identificación incluyen la descripción personal, los hallazgos médicos, los tatuajes, así como las propiedades (joyas, objetos personales) y la ropa que se encuentra en el cuerpo. Los datos médicos, como cicatrices y extracciones quirúrgicas de órganos, pueden proporcionar información crucial sobre el historial médico de la víctima. En este contexto deben tenerse en cuenta tipos de cirugía que presentan escasas características individuales (por ejemplo, la apendicetomía). También los tatuajes, lunares y rasgos desfigurados sirven como indicadores de la identidad. Las joyas con inscripciones grabadas pueden proporcionar indicios importantes sobre la identidad de una víctima. No obstante, hay que tener en cuenta la posibilidad de que algunas de estas pistas no pertenezcan a la persona que las lleva encima (por ejemplo, es posible que una persona porte documentos de identidad de otra, o bien que lleve joyas o ropa que le han sido prestadas; es posible que, en la fase de recogida, por error, se hayan introducido esos objetos en una bolsa que no les corresponde). Las joyas son más valiosas para la identificación si están firmemente unidas al cuerpo de la víctima (por ejemplo, piercings y alianzas “incrustadas”). Estos métodos de identificación sirven para apoyar la identificación por otros medios y que normalmente no son suficientes como único medio de identificación - aunque dependiendo de las circunstancias, puede haber algunas excepciones - (Guía INTERPOL 2014).

Distinción entre reconocimiento e identificación

Es común solicitar a familiares que buscan su ser querido el ¨reconocimiento¨ de una persona fallecida por exposición directa al cuerpo, muchas veces mutilado, lesionado, desfigurado o putrefacto. El reconocimiento puede ser entendido como una identificación empírica, subjetiva, sin rigor científico. El reconocimiento es generalmente visual, realizado por familiares o conocidos de la víctima, práctica muy susceptible a los errores y fracasos. Estas imprecisiones se producen, más a menudo, no de mala fe de aquellos que realizan el reconocimiento, sino debido a las limitaciones del método. Ellos también son influenciados por el estado emocional de los responsables del reconocimiento, causado por la probable pérdida de un ser querido, o incluso por el ambiente sombrío de institutos forenses.

Al respecto INTERPOL observa objetivamente que la identificación basada en las fotografías expuestas a familiares puede ser muy poco confiable y debe evitarse como único medio de identificación. Asimismo, la identificación visual por un testigo puede proporcionar una indicación de la identidad, pero no es suficiente para la identificación positiva de las víctimas de un desastre a gran escala, ya que las víctimas pueden ser desfiguradas, por lo que la comparación visual es poco confiable. El estrés psicológico implicado con frecuencia en la confrontación con los difuntos, por los familiares, también hace que este tipo de identificación no sea confiable (Guía INTERPOL 2009).

En la más reciente Guía de INTERPOL se establece que la identificación por los familiares basada únicamente en fotografías no es en absoluto fehaciente y debe evitarse a toda costa. Sin embargo, una fotografía de la sonrisa de una víctima utilizada por un perito odontólogo especializado es de un valor muy importante porque pueden compararse características anatómicas y morfológicas de los dientes que pueden servir de base para una identificación positiva, criterio estipulado por INTERPOL en su protocolo donde se establece que en ausencia de datos clínicos se pueden tomar elementos que permitan realizar valoraciones anatómicas y morfológica. La identificación visual a cargo de un testigo puede ser de utilidad, pero no es suficiente para la identificación de víctimas de grandes catástrofes, ya que a menudo han sufrido tantos traumatismos que la comparación visual es imposible y además, con frecuencia, los familiares son incapaces de afrontar la presión psicológica que supone ver a las víctimas fallecidas (Guía INTERPOL 2014).

El reconocimiento visual de un rostro mal deformado por un cónyuge o miembro familiar es inexacto e innecesariamente traumático.

Las pertenencias personales: anillos, pasaportes, documentos de identidad o placas, relojes, desde un punto de vista crítico no son realmente características personales, ya que pueden perderse, transferirse, robarse o falsificarse. Las características corporales son realmente las únicas que determinan con absoluta certeza la identidad de un cuerpo o persona.